30 de marzo de 2020

Encerrados por el vírus


El diario de los cabernícolas, semana 2.

Aquí seguimos ya dos semanas con el confinamiento, metidos en la cueva con mi pequeña de 4 años, su padre y yo.
Por un lado, he descubierto que también este mal tiene también su cara positiva, en forma del tiempo que nos han regalado para estar juntos, aprender juntos, explorar los límites de nuestra imaginación, de paciencia, de aceptar las cosas. Mi hija Leire ha sido la que mejor se lo ha tomado y creo debemos aprender de los niños.
Voy a nombrar todas las cosas positivas del confinamiento que se me han ocurrido.
A los niños les encanta hacer actividades con los papás, posiblemente no teníamos tanto tiempo para esto cuando iban al cole. Nuestra rutina diaria consistía en llevarles a las 9 al cole, a las cinco de la tarde íbamos al parque a jugar, a las siete a casa; tocaba el baño, ponerse el pijama, jugar un rato mientras preparaba la cena y después el cuento ya dormir. Ya veis, para jugar juntos, prácticamente no nos daba tiempo. Ahora podemos prestarle atención individualizada, cosa que en el colegio, con 25 niños por aula evidentemente no pueden hacer. Enseguida me doy cuenta cuando hay que repasar algo, cuando no ha entendido algo y se lo explico y así no pierde el hilo.
Mi niña en el cole se siente un poco tímida e insegura hablando y no le gusta el alboroto. En casa, después de una semana, se le nota un avance importante en el nivel de habla y se expresa con mucha seguridad. Bueno, no para de hablar, jiji
Aprendemos todos los días algo de inglés. En el colegio donde iba antes de mudarnos, en Navarra, se les hablaba inglés casi todo el día. Y se notaba. Aquí en Alicante, la verdad que con las dos clases de inglés a la semana, no noto mucho avance, además de que se ha añadido otra lengua más, el valenciano, lo cual hace que la niña que ya tenía que aprender castellano, estonio (la lengua materna que tampoco le puedo dar mucha caña con todo el babel de idiomas que hay), inglés y ahora también valenciano, su pobre cabeza tiene un buen lío. Lo que sí tengo claro que para su futuro, necesita saber bien de inglés y castellano perfecto tanto hablado como escrito y que me parece que este trabajo tendré que asegurarlo en casa.
Volviendo a las actividades en inglés, hacemos actividades acompañando con canciones, por ejemplo; para lavar los dientes cantamos “This is the way we brush our teeth”, para recoger los juguetes cantamos “Clean up, clean up, everybody let's clean up”. Así los pequeños se asocian la actividad con el vocabulario sin darse cuenta.
Pintamos objetos y los nombramos en inglés. Buscamos un objeto entre otras cosas, por ejemplo le digo que busque la estrella entre muchos otros dibujos y lo apunta con el dedo, hablando en inglés, por supuesto. Jugamos con el app @Lingokids, me encanta y también le gusta a Leire. Para ella es un juego, pero está aprendiendo muchas palabras y canciones y solo llevamos una semana. Probarlo, hay más apps, yo he descargado este, la versión gratuita y con esto de momento nos basta.
Para mantenernos en forma, hacemos yoga en casa. Cada uno a su manera. Para ella le he puesto vídeos de youtube de Smile and Learn para hacer posturas de animales y otro vídeo para aprender “saludo al sol” acompañando con una canción, es chulísimo. La verdad que en un piso pequeño y lleno de cosas, prácticamente no tenemos sitio para hacer gimnasia, pero de momento nos apañamos saltando en la cama, saltando a pata coja, haciendo yoga y jugando al pilla-pilla.
Antes no tuvimos nada de tiempo para que mi niña participe en las tareas de casa, para que vea esa parte del día de cuando mamá o papá están limpiando, preparando la comida, haciendo la colada, etc. A los niños les encanta sentirse útiles y participar. Ayer me pidió fregar los platos y se trajo su escalón para llegar al fregadero. Fue un poco desastre, pero bueno, lo intentó. El otro día hicimos tortitas, las masa la hizo ella solita y le encantó. Eso de mezclar cosas a los niños les chifla.
Pero la vida de los cabernícolas a veces es también desesperante. Parece que hasta el tiempo se ha puesto en nuestra contra. Aquí en Alicante, yo no recuerdo que haya habido tantos días de frío y lluvia seguidos. Ni siquiera hemos podido salir al balcón. Y hay gente que no tienen ni siquiera un balcón. A veces me pongo a pensar en todos los niños que no pueden salir a tomar un poco de aire y moverse y se me encoge el corazón. Siento que se nos han quitado la libertad. No entiendo que un perro tiene derecho a pasear y un niño no. Yo soy de Estonia y allí los niños también estudian a distancia ahora. Les recomiendan actividades al aire libre, por ejemplo, las clases de ciencias naturales consisten en salir a los parajes naturales con los padres, actividades deportivas se hacen al aire libre. Es importante mantenerse fuertes y sanos y tomar todo el sol que se pueda para tener las defensas altas. ¿Tiene sentido, verdad?
Y nosotros todos aquí encerrados, ¿qué pasa con nuestro salud físico y sobre todo mental? ¿Cuántos meses podemos quedarnos en la cueva sin volvernos majaras? Nuestras defensas con tanto estrés y miedo que nos están metiendo con las noticias que nos bombardean a todas horas, van a caer bajo mínimos.
Siento por desahogarme así, pero lo necesitaba. Tú también lo necesitas y quiero que lo hagas en los comentarios, cuéntame cómo lo estáis llevando, lo bueno y lo malo.


2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, poder salir con los niños, de la manera que fuera, a la Naturaleza sin interactuar con nadie..Sería un desahogo importante y considero que necesario

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    1. Sí,a ver si van a pensar también en las necesidades de los niños, en Italia ya lo han conseguido.

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